martes, 3 de junio de 2014

Pues...eso..¡Un gin-tonic por favor!

No penséis que soy una borracha de verdad y que como terapia he decidido crear un blog. No. Aunque quizá si tenga ciertas adicciones, pero ahora no viene al caso. Soy de esas personas que no beben casi nunca, no porque sea sana o aburrida, sino porque no lo veo necesario. Solo hay dos ocasiones en las que me apetece una buena copa: cuando disfruto de la compañía  y me apetece compartir un rato de charla entre vaso y vaso, y cuando, de una u otra forma, quiero olvidarme por un momento de mis preocupaciones, y aquí es cuando nunca viene mal un gin-tonic.

No es que me entusiasmen, pero tampoco me desagradan. Es un sabor amargo, fuerte, tanto que cada trago hace que un escalofrío recorra todo el cuerpo. Pero es que lo que menos quieres en esos momentos es algo dulce, lo único que quieres es eso, olvidar.

Olvidar que hoy es unos de esos días en los que desearías no haberte despertado. Un día en el que parece que te has levantado con la pierna izquierda, has pisado cinco mierdas seguidas o que te ha mirado un tuerto. Y parece que hoy no es mi día, aunque nunca suele serlo. 

No sé que es lo que el universo tiene contra mí, pero es que todos y cada uno de los ámbitos de mi vida van mal. TODOS. Universidad, familia, amigos...y porque no tengo muchos más, sino también irían mal. Cagada tras cagada, decepción tras decepción. Y al final del día de lo unico que tengo ganas es de meterme en la cama y apretando bien fuerte la almohada llorar. Llorar hasta que me quede sin fuerzas, llorar hasta quedarme dormida.

Y precisamente hoy, ahora, es uno de esos momentos en el cual diría bien fuerte al camarero: ¡Un gin-tonic por favor! Pero como estoy en mi casa, me meteré en la cama y...ya sabeis. Buenas noches.

- Alcohólica anónima -

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